Competencias emocionales y reflexividad crítica en la enseñanza permanente de jóvenes y adultos
Palabras clave:
Motivación, Trayectorias educativas, AfectividadResumen
La modalidad Enseñanza Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA), destinada a jóvenes y adultos que retoman o continúan estudios secundarios, plantea desafíos pedagógicos vinculados a trayectorias educativas interrumpidas y experiencias emocionales complejas entendidas como desacoplamientos entre trayectorias esperadas y trayectorias reales, que deben dejar de pensarse como un problema individual para abordarse pedagógicamente en términos sistémicos (Terigi, 2007). Estas condiciones requieren estrategias que contemplen la dimensión afectiva como parte del aprendizaje.
Diversos autores han destacado la centralidad de lo emocional en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Perret y Vinasco (2016) concibe la motivación como una energía directamente vinculada a las emociones, mientras que Hugo (2008) resaltan la importancia de la autorregulación, tanto docente como estudiantil, en su dimensión afectiva. En esta misma línea, Sala-Roca y Abarca (2002) plantean las competencias emocionales como un componente transversal de la práctica educativa, y Cabrera-Cuadros (2013) entiende el diálogo pedagógico como una práctica simultáneamente afectiva y crítica.
La propuesta de trabajo durante nuestra residencia incluyó instancias que habilitaron la expresión y reflexión sobre emociones relacionadas con los aprendizajes, a partir de debates y dinámicas grupales, entre otras. Se considera que estas prácticas, además de favorecer la incorporación de saberes, promueven reflexividad crítica, fortalecen la permanencia y reconocen la diversidad de trayectorias y personalidades. En consecuencia, se percibió que la participación se transformaba cuando se generaban climas de confianza, produciendo que estudiantes inicialmente distantes se involucraran de manera activa en actividades individuales y colectivas, reflejando una mayor apropiación de los contenidos.
Consideramos que la dimensión emocional no constituye un elemento accesorio, sino un componente pedagógico indispensable para favorecer la reflexividad crítica, la apropiación de conocimientos y la permanencia escolar en contextos de jóvenes y adultos.